Por qué las dietas que has probado no te han funcionado entrenando
La mayoría de deportistas que llegan a consulta no vienen de no haber hecho nada: vienen de haber probado varias cosas. El problema casi nunca es la fuerza de voluntad, es que el plan no estaba pensado para alguien que entrena. Estos son los tres motivos que más repetimos en la primera cita.
Un déficit calórico calculado sin contar tu entrenamiento. Las calculadoras genéricas no saben lo que gastas en una sesión de series ni en una salida larga. Comes por debajo de lo que necesitas, rindes peor y acabas perdiendo masa muscular en lugar de grasa.
Suplementación comprada por recomendación, no por análisis. Proteína, creatina, geles, sales. Sin saber qué te falta de verdad, se gasta dinero en lo que no hace falta y se descuida lo que sí: la comida de todos los días.
Un plan que no cambia cuando cambia tu temporada. No se come igual en pretemporada que en la semana de una competición, ni un día de descanso que uno de doble sesión. Un PDF fijo no se adapta a tu carga de entrenamiento.