Si comes poco, cuidas lo que eliges y aun así el peso no baja —o incluso sube— es normal que aparezca frustración, cansancio y la sensación de que tu cuerpo te está fallando. Muchas personas llegan a consulta con esta misma pregunta, convencidas de que quizá no se esfuerzan lo suficiente o de que “algo hacen mal”.
La realidad es que, en la mayoría de los casos, no se trata de falta de fuerza de voluntad, sino de cómo está funcionando el organismo a nivel hormonal, metabólico y digestivo. Cuando estos sistemas no están en equilibrio, las dietas tradicionales dejan de funcionar, por muy poco que se coma.
Comer poco no siempre significa adelgazar
Durante años se nos ha transmitido la idea de que adelgazar es simplemente una cuestión de comer menos y moverse más. Sin embargo, el cuerpo humano no funciona como una calculadora de calorías. Es un sistema complejo que se adapta constantemente para protegernos.
Cuando una persona mantiene una restricción calórica durante mucho tiempo, el organismo puede interpretarlo como una señal de escasez. Como mecanismo de defensa, reduce el gasto energético, ralentiza procesos y se vuelve más eficiente almacenando energía en forma de grasa.
Hormonas que pueden estar influyendo en que no adelgaces
La insulina es una hormona clave en la regulación del azúcar en sangre y en el uso de la energía. Cuando las células dejan de responder correctamente a ella, el cuerpo tiende a acumular grasa con mayor facilidad, incluso cuando la ingesta es baja.
Estrés crónico y cortisol elevado
El estrés mantenido en el tiempo eleva el cortisol, una hormona que, cuando permanece alta, favorece la inflamación y el almacenamiento de grasa. Comer poco, dormir mal y exigirse demasiado es una combinación muy frecuente en personas que no consiguen adelgazar.
Alteraciones tiroideas funcionales
La tiroides regula el metabolismo y el gasto energético. Aunque las analíticas básicas salgan dentro de rango, pueden existir alteraciones funcionales que se manifiestan con cansancio, frío constante o dificultad para perder peso.
Cambios hormonales femeninos
Etapas como el síndrome de ovario poliquístico, la perimenopausia o la menopausia modifican la forma en la que el cuerpo gestiona la energía y la grasa, y requieren un enfoque nutricional adaptado.
El papel del sistema digestivo y la inflamación
El intestino juega un papel clave en el metabolismo, la regulación hormonal y la respuesta inflamatoria. Cuando existe inflamación crónica o disbiosis intestinal, el cuerpo entra en un estado de alerta que dificulta la pérdida de peso.
Qué puedes empezar a observar en casa
Antes incluso de pedir ayuda profesional, hay pequeñas observaciones que pueden darte mucha información, como tu nivel de energía, la calidad del descanso o cómo responde tu digestión.
Cómo trabajamos nosotras
En consulta abordamos cada caso de forma individual, valorando el estado hormonal, metabólico y digestivo, así como la relación con la comida. Ofrecemos tanto nutrición presencial en Barcelona como nutrición online
Para terminar
Si llevas tiempo esforzándote y no ves resultados, no significa que estés haciendo algo mal. Muchas veces el primer paso es cambiar la estrategia y entender qué necesita tu cuerpo.
