Hígado graso (esteatosis hepática): síntomas, causas y si se cura

Comida mediterránea sobre una mesa de madera clara: ensalada de rúcula con tomate cherry y pepino, pescado blanco al horno con limón, garbanzos con verduras asadas, aceite de oliva, nueces, naranjas, manzanas, pan integral y una jarra de agua con limón

Te lo han dicho después de una analítica o de una ecografía que te hacías por otro motivo: tienes hígado graso. No te dolía nada, y probablemente sigue sin dolerte. Es lo habitual. En un estudio realizado en 25 centros de atención primaria de la provincia de Barcelona, lo tenía el 25,8 % de los adultos examinados: aproximadamente uno de cada cuatro.

Aquí tienes lo que conviene saber, con la fuente de cada dato: qué es la esteatosis hepática y por qué ahora se llama MASLD, qué síntomas da, por qué aparece, cómo se diagnostica y la pregunta que más importa: si se cura, y cuánto peso hay que perder para que el hígado lo note.

Qué es el hígado graso o esteatosis hepática

El hígado graso, o esteatosis hepática, es la acumulación excesiva de grasa dentro de las células del hígado. Tener algo de grasa ahí es normal; el problema aparece cuando se acumula en exceso.

Hoy se habla de enfermedad hepática esteatósica (SLD) como término general. Dentro de ella está la MASLD, la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, que es la evolución del antiguo término NAFLD.

La MASLD se relaciona con factores como el exceso de peso o de grasa abdominal, la diabetes tipo 2, la hipertensión, los triglicéridos elevados o un colesterol HDL bajo. También puede aparecer en personas con un peso considerado normal.

No es una rareza. Un metaanálisis publicado en 2023 estimó una prevalencia de alrededor del 30 % de la población mundial y del 25 % en Europa occidental.

Por qué ahora se llama MASLD (y qué es MASH)

En 2023, un consenso internacional de 236 expertos de 56 países cambió la nomenclatura. Los nuevos nombres dejan atrás el concepto de «no alcohólico» y ponen el foco en los factores metabólicos.

Nombre antiguoNombre actualQué significa
Hígado graso no alcohólico (NAFLD)MASLD: esteatosis hepática asociada a disfunción metabólicaGrasa en el hígado y al menos un factor de riesgo cardiometabólico
Esteatohepatitis no alcohólica (NASH)MASH: esteatohepatitis asociada a disfunción metabólicaAdemás de grasa, inflamación y daño en las células del hígado
Sin nombre propioMetALDMASLD en una persona que además presenta un consumo de alcohol dentro del rango definido para esta categoría
Hígado graso por alcoholALD: enfermedad hepática asociada al alcoholEl alcohol es el principal factor causal

Para hablar de MASLD hacen falta dos cosas: esteatosis hepática y al menos un factor de riesgo cardiometabólico, siempre que no exista otra causa que explique mejor la enfermedad. Entre estos factores están el exceso de peso o de perímetro de cintura, la hipertensión, la diabetes o alteraciones de la glucosa y los triglicéridos o el colesterol HDL.

Si hay esteatosis pero no se identifica disfunción metabólica ni otra causa conocida, se habla de enfermedad hepática esteatósica criptogénica.

Las fases: de la grasa a la cicatriz

La guía europea de 2024 describe la enfermedad como un proceso que puede evolucionar desde la acumulación de grasa hasta la fibrosis y la cirrosis. No todas las personas recorren todas estas etapas.

  1. Esteatosis. Hay acumulación de grasa en el hígado, con poca o ninguna inflamación.
  2. Esteatohepatitis (MASH). A la grasa se suman inflamación y daño de las células hepáticas.
  3. Fibrosis. El daño mantenido produce tejido cicatricial.
  4. Cirrosis y, en algunos casos, cáncer de hígado. La cirrosis representa una fase avanzada de la fibrosis y puede aumentar el riesgo de complicaciones.

La fase que más ayuda a determinar el pronóstico es la fibrosis. Por eso, cuando te diagnostican hígado graso, la pregunta útil no es solo cuánta grasa hay, sino si existe fibrosis y en qué grado.

Síntomas del hígado graso: por qué casi nunca avisa

Lo más frecuente es no notar nada. La esteatosis hepática puede permanecer durante años sin producir síntomas.

Cuando aparecen, suelen ser poco específicos:

  • Cansancio.
  • Molestias en la parte superior derecha del abdomen.

Por eso muchas veces se descubre de forma casual, por ejemplo al encontrar alteraciones en una analítica o al realizar una ecografía por otro motivo.

Y aquí hay algo importante: tener las transaminasas normales no descarta por sí solo una enfermedad hepática relevante. La guía europea recomienda valorar el riesgo de fibrosis utilizando herramientas no invasivas, y no basarse únicamente en las enzimas hepáticas.

Lo que busca el médico cuando la enfermedad ha avanzado

En la exploración, el médico puede buscar signos de enfermedad hepática avanzada, como un hígado aumentado de tamaño (hepatomegalia), ictericia —color amarillo de la piel o de la parte blanca de los ojos—, hinchazón de las piernas o acumulación de líquido en el abdomen.

Si notas que la piel o los ojos se te ponen amarillos, no esperes a la siguiente revisión: consulta.

Causas del hígado graso: por qué se acumula grasa

No hay una causa única. La MASLD está estrechamente relacionada con alteraciones metabólicas, aunque también puede aparecer en personas sin obesidad.

Relacionados con el metabolismoOtros
Diabetes tipo 2 o alteraciones de la glucosaAlgunos medicamentos
Obesidad o exceso de grasa abdominalUna pérdida de peso muy rápida
Triglicéridos altos o colesterol HDL bajoAlgunas enfermedades o infecciones
Tensión altaDeterminadas enfermedades hereditarias
Síndrome metabólicoAlgunas sustancias tóxicas

El estudio realizado en la provincia de Barcelona encontró una mayor frecuencia de hígado graso en hombres que en mujeres y una asociación con la edad, el síndrome metabólico y la resistencia a la insulina.

Y un matiz importante: tener un peso normal no excluye la MASLD. El diagnóstico se basa en la presencia de esteatosis y factores de riesgo metabólicos, no únicamente en el peso corporal.

El alcohol y el hígado graso

El alcohol es otra causa importante de enfermedad hepática esteatósica. Además, una persona puede presentar simultáneamente factores metabólicos y un consumo de alcohol relevante.

El consenso internacional de 2023 utiliza los siguientes rangos para definir la categoría MetALD:

MujeresHombres
140–350 g de alcohol por semana210–420 g de alcohol por semana

Esto equivale aproximadamente a 14–35 g de alcohol al día en mujeres y 21–60 g al día en hombres, aunque la valoración se hace sobre el consumo semanal y no únicamente sobre el promedio diario.

En personas con enfermedad hepática esteatósica, las guías europeas recomiendan desaconsejar el consumo de alcohol, especialmente cuando existe un consumo moderado o elevado. En caso de fibrosis avanzada o cirrosis, recomiendan evitarlo completamente.

Por eso no conviene interpretar las cifras de MetALD como una cantidad «segura» de alcohol para el hígado.

Cómo se diagnostica: análisis, ecografía y elastografía

El diagnóstico lo hace el médico y combina diferentes datos y pruebas:

PruebaPara qué sirve
Historia clínicaPreguntas sobre alcohol, medicamentos y antecedentes
ExploraciónPeso, altura, perímetro de cintura y signos de enfermedad hepática
Análisis de sangreTransaminasas, hemograma y otros parámetros necesarios para valorar el riesgo
EcografíaDetectar esteatosis hepática
FIB-4Estimar el riesgo de fibrosis avanzada a partir de edad, transaminasas y plaquetas
Elastografía de transiciónValorar la rigidez del hígado y ayudar a determinar el grado de fibrosis
BiopsiaSolo en casos seleccionados, cuando se necesita confirmar el diagnóstico o valorar características concretas de la enfermedad

La guía europea de 2024 recomienda un enfoque escalonado. En primer lugar puede utilizarse un índice no invasivo como FIB-4 y, cuando el resultado o el perfil de riesgo lo indican, completar el estudio con elastografía u otra prueba no invasiva.

La biopsia no es necesaria para todas las personas con hígado graso.

¿El hígado graso se cura?

Puede mejorar e incluso revertirse en muchos casos, especialmente cuando se actúa sobre los factores que lo están provocando.

La guía europea de 2024 recomienda que, en personas con MASLD y sobrepeso, la pérdida de peso mantenida tenga como objetivo al menos un 5 % para reducir la grasa hepática, un 7–10 % para mejorar la inflamación y ≥10 % para mejorar la fibrosis.

La pregunta práctica es cuánto peso hay que perder.

Cuánto peso hay que perder: lo que midió un estudio con biopsias

Uno de los estudios de referencia es el de Vilar-Gómez y colaboradores. Siguieron durante un año a 293 personas con esteatohepatitis confirmada mediante biopsia y repitieron la biopsia al finalizar el periodo.

En conjunto, el 25 % consiguió resolver la esteatohepatitis y el 19 % mostró regresión de la fibrosis. Pero la magnitud de la pérdida de peso estuvo relacionada con una mayor mejoría:

Peso perdido en un añoQué pasó en el hígado
Menos del 5 %La resolución de la esteatohepatitis fue menos frecuente
5 % o másEl 58 % consiguió resolución de la esteatohepatitis y el 82 % redujo de forma importante la actividad de la enfermedad
Del 7 % al 10 %Se observó una mayor mejoría de la actividad de la enfermedad
10 % o másEl 90 % resolvió la esteatohepatitis y el 45 % mostró regresión de la fibrosis

Es importante poner estos resultados en contexto: se trata de un estudio concreto en personas con esteatohepatitis y biopsias, por lo que no significa que todas las personas con hígado graso necesiten perder exactamente un 10 % ni que esa pérdida garantice la desaparición de la fibrosis.

Además, solo el 30 % de los participantes consiguió perder al menos un 5 % del peso en un año.

Tu cifra, en kilos

Los porcentajes se entienden mejor en kilos. No hace falta perseguir un «peso ideal»: una pérdida mantenida del 5 % ya puede reducir la grasa hepática, y a partir del 7–10 % se esperan mayores beneficios sobre la inflamación. La mejoría de la fibrosis se asocia especialmente con pérdidas de alrededor del 10 % o más.

Peso actualEl 5 %El 7 %El 10 %
70 kg3,5 kg4,9 kg7,0 kg
85 kg4,2 kg6,0 kg8,5 kg
100 kg5,0 kg7,0 kg10,0 kg

Qué más recomiendan las guías

  • Mejorar la calidad de la alimentación, siguiendo un patrón similar al mediterráneo, reduciendo ultraprocesados ricos en azúcares y grasas saturadas y evitando las bebidas azucaradas.
  • Hacer ejercicio de forma regular. La guía europea recomienda adaptarlo a las preferencias y posibilidades de cada persona, con una referencia de más de 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos de actividad vigorosa.
  • Evitar o reducir el alcohol, especialmente si existe fibrosis o un consumo elevado. En fibrosis avanzada o cirrosis se recomienda evitarlo completamente.
  • Controlar la diabetes, la presión arterial, los triglicéridos, el colesterol y el peso, porque el riesgo del hígado graso no se limita al hígado.
  • Si hay obesidad o diabetes tipo 2, el médico puede valorar tratamientos farmacológicos que también ayuden a mejorar el perfil metabólico. Algunos medicamentos pueden tener además efectos favorables sobre la enfermedad hepática.
  • En determinados pacientes con MASH y fibrosis significativa existen además tratamientos específicos dirigidos al hígado, como resmetirom y, desde 2026 en la Unión Europea, semaglutida para adultos con MASH no cirrótica y fibrosis F2–F3. Son tratamientos médicos para casos concretos y no sustituyen la alimentación ni el ejercicio.

¿Cuánto tiempo tarda en revertirse?

No hay un plazo fijo, y desconfía de quien prometa hacerlo «en 7 días».

Los estudios que han evaluado cambios histológicos importantes lo han hecho durante meses, no días. Lo que sí se sabe es que la mejoría está relacionada con la magnitud y el mantenimiento de los cambios de peso y estilo de vida.

Y una pérdida de peso muy rápida tampoco es el objetivo: una pérdida de peso acelerada puede asociarse a problemas nutricionales y no es una estrategia necesaria para mejorar el hígado.

¿Es grave el hígado graso?

Depende de la fase.

Una esteatosis sin fibrosis avanzada tiene un pronóstico muy diferente al de una persona con MASH y fibrosis significativa. Por eso no basta con saber que tienes grasa en el hígado: hay que valorar el riesgo de fibrosis.

Además, el hígado graso está estrechamente relacionado con el riesgo cardiovascular y metabólico. En el metaanálisis de Younossi y colaboradores, la mortalidad cardiovascular fue mayor que la mortalidad específicamente atribuida a enfermedad hepática en las cohortes estudiadas: 4,20 frente a 0,92 muertes por cada 1.000 personas-año.

Por eso el abordaje no consiste únicamente en «cuidar el hígado», sino también en controlar el peso, la glucosa, la presión arterial y los lípidos, entre otros factores.

Preguntas frecuentes

¿El hígado graso duele?

Casi nunca. Lo habitual es que no dé síntomas, y cuando aparecen pueden incluir cansancio o molestias en la parte superior derecha del abdomen.

Si tienes un dolor fuerte o persistente, no lo atribuyas sin más al hígado graso: consulta para buscar otras causas.

¿Puede tener hígado graso una persona delgada?

Sí. Es más frecuente cuando existen obesidad o exceso de grasa abdominal, pero la MASLD también puede aparecer en personas con un IMC normal si presentan factores de riesgo metabólico.

¿Qué es la MASLD?

Es el nombre actual de una parte de las enfermedades hepáticas esteatósicas que antes se denominaban hígado graso no alcohólico o NAFLD.

La MASLD se define por la presencia de esteatosis hepática junto con al menos un factor de riesgo cardiometabólico, en ausencia de una causa alternativa que explique mejor la esteatosis.

¿Se puede revertir la fibrosis?

En algunos pacientes, sí. La fibrosis no debe considerarse necesariamente irreversible.

En el estudio de Vilar-Gómez, el 19 % de todos los participantes mostró regresión de la fibrosis en un año, y entre quienes perdieron al menos un 10 % del peso, el 45 % presentó regresión de la fibrosis.

Estos resultados no significan que toda fibrosis vaya a desaparecer con pérdida de peso, especialmente cuando está muy avanzada.

¿Por qué la guía del hígado graso la firman también las sociedades de diabetes y obesidad?

La guía europea de 2024 está elaborada conjuntamente por las sociedades europeas de hepatología (EASL), diabetes (EASD) y obesidad (EASO).

Tiene sentido porque la MASLD está estrechamente relacionada con alteraciones metabólicas como la obesidad, la diabetes tipo 2, la resistencia a la insulina y las alteraciones de los lípidos.

¿Pueden tener hígado graso los niños?

Sí. También puede aparecer en la infancia.

En los niños es especialmente importante valorar otras causas de esteatosis hepática antes de establecer el diagnóstico de MASLD, para no pasar por alto otras enfermedades.

Si te lo han visto en una analítica, este es el momento

Tener hígado graso no significa automáticamente que tengas un hígado dañado de forma irreversible.

Lo importante es saber en qué situación está el hígado, si existe fibrosis y qué factores metabólicos están contribuyendo. A partir de ahí, la alimentación, el ejercicio, el peso y el control de la glucosa, la tensión y los lípidos forman parte del tratamiento.

En el Centro de Nutrición Luisa Castillo lo trabajamos desde la pauta para el hígado graso y la consulta de salud metabólica, en Barcelona o en línea desde cualquier punto de España.

Y como es un problema que puede implicar varios aspectos metabólicos, lo abordamos de forma coordinada con el equipo médico cuando es necesario. Si tu objetivo principal es bajar de peso, puedes empezar por la consulta de pérdida de peso.

Fuentes

Este contenido es informativo y no sustituye a una valoración médica individual. El diagnóstico y el seguimiento del hígado graso los realiza tu equipo médico.

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