Alimentación durante la quimioterapia: qué comer, qué evitar y cómo aliviar los efectos secundarios

Comida sencilla y templada sobre un mantel de lino: crema de calabaza, tostada, yogur natural, manzana asada, huevo revuelto, arroz con zanahoria, un vaso de agua y una infusión

Cuando empieza la quimioterapia, la comida deja de ser algo automático. Hay días en que no apetece nada, otros en que todo sabe a metal o en que la boca duele al masticar. Esta guía de alimentación durante la quimioterapia reúne lo que recomiendan la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI) y la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo (ESPEN): qué comer, cómo aliviar cada efecto secundario y qué conviene vigilar.

Una idea antes de nada: la alimentación es un apoyo al tratamiento médico, nunca un sustituto. Ayuda a tolerarlo mejor y a mantener las fuerzas, pero, como recuerda la AECC, «nunca podemos decir que la alimentación curará el cáncer». Todo lo que leas aquí son pautas generales: tu equipo de oncología conoce tu caso, y su indicación manda sobre cualquier consejo.

Por qué comer bien importa durante la quimioterapia

La quimioterapia puede quitar el apetito, cambiar el sabor de la comida o dar náuseas, y todo eso hace que se coma menos justo cuando el cuerpo necesita más. Las guías de la ESPEN señalan que la desnutrición y la pérdida de masa muscular son frecuentes en las personas con cáncer y empeoran la evolución. Por eso el objetivo que marca la AECC para esta etapa es sencillo: «mantener el peso inicial».

El NCI lo explica desde el otro lado: comer saludable y mantener el peso desde antes de empezar el tratamiento ayuda a estar fuerte, a «reducir el riesgo de infección», a afrontar los efectos secundarios y a recibir el tratamiento sin interrupciones inesperadas.

Cuánta energía y cuánta proteína

Si no se miden de forma individual, la ESPEN estima que las necesidades de energía son parecidas a las de una persona sana, entre 25 y 30 kcal por kilo de peso y día. Y recomienda más proteína de lo habitual: por encima de 1 g por kilo y día y, si es posible, hasta 1,5 g. Para hacerse una idea:

PesoEnergía al díaProteína al día
55 kg1.375–1.650 kcalmás de 55 g, hasta 82,5 g
65 kg1.625–1.950 kcalmás de 65 g, hasta 97,5 g
75 kg1.875–2.250 kcalmás de 75 g, hasta 112,5 g

Son cifras orientativas: tu equipo las ajusta a tu peso, a tu tratamiento y a cómo evoluciones. Si te cuesta llegar a la proteína, en nuestra guía de alimentos ricos en proteínas tienes cuánta aporta cada alimento.

Qué comer durante la quimioterapia: las pautas que sirven casi siempre

  • Poca cantidad, muchas veces. El NCI aconseja 5 o 6 comidas pequeñas al día en lugar de 3 grandes, y la AECC lo propone también cuando hay náuseas o vómitos: cuesta menos y se tolera mejor.
  • Proteína en casi todas las comidas. La AECC la pide «en la mayoría de las comidas del día»: pescado, carne, huevos, legumbres, yogur o queso.
  • Aprovechar los mejores momentos. Come más cuando más apetito tengas. El NCI propone hacer la comida más completa en el momento del día en que te encuentres mejor y recurrir a bebidas nutritivas cuando el apetito falte.
  • Beber durante todo el día. Según el NCI, la mayoría de los adultos necesitan de 8 a 12 vasos de líquido al día, y es aún más importante los días en que no se puede comer.
  • Una base mediterránea. La AECC recomienda una alimentación equilibrada, «siguiendo el patrón de dieta mediterránea», durante y después del tratamiento.
  • Una despensa para los días malos. La AECC sugiere tener en casa alimentos nutritivos que no necesiten preparación —latas de atún, sardinas o berberechos, huevos, botes de legumbres, verduras congeladas— y cocinar más cantidad los días buenos para congelarla en raciones.

Y una frase de esa misma guía de la AECC que conviene tener presente: «no te obsesiones con la alimentación». Habrá días en que no puedas comer bien, y no pasa nada si son pocos. El NCI marca el límite: avisa a tu médico si no consigues comer durante más de 2 días.

Cómo comer según el efecto secundario

No todo el mundo tiene los mismos efectos ni con la misma intensidad. Estas son las pautas de la AECC y del NCI para los más frecuentes. Si alguno es intenso o no mejora, coméntalo con tu equipo: para varios de ellos hay tratamiento.

Náuseas y vómitos

  • Haz comidas pequeñas y frecuentes, y come despacio.
  • No te saltes comidas: según el NCI, a muchas personas el estómago vacío les empeora las náuseas.
  • Elige alimentos templados o a temperatura ambiente, mejor que muy calientes. Si recibes oxaliplatino, evita los alimentos fríos (mira el apartado «Sensibilidad al frío»).
  • Los alimentos secos suelen sentar bien: tostadas, galletas saladas, palitos de pan.
  • Evita los platos grasos, muy dulces o muy condimentados, y los olores fuertes. Ventilar la cocina y el comedor ayuda.
  • Bebe a sorbos pequeños entre comidas, más que durante ellas.
  • No comas tus platos favoritos en los días de náuseas, para no asociarlos con el malestar (es un consejo del NCI).
  • Después de un vómito, la AECC aconseja beber a sorbos pequeños durante los 30 minutos siguientes.

Si los vómitos son abundantes y duran 2 días, la AECC indica ponerte en contacto con tu médico o con enfermería para evitar la deshidratación. Para los días de estómago revuelto, en nuestra guía de dieta blanda tienes ideas de platos fáciles de digerir.

Falta de apetito y pérdida de peso

  • Aprovecha los momentos del día en que tengas más hambre para lo más nutritivo.
  • Enriquece los platos: la AECC propone añadir huevo duro, queso, leche en polvo o aceite de oliva.
  • Cuando comer cueste, bebe: un batido de leche o de fruta aporta energía con menos esfuerzo.
  • Bebe sobre todo entre comidas y poco durante ellas, para no llenarte de líquido.
  • Ten tentempiés a mano —frutos secos, fruta desecada, galletas— para cuando aparezcan las ganas.
  • Un tentempié pequeño antes de dormir suma energía sin quitar apetito para la comida siguiente, según el NCI.

Si con la comida no se llega a lo necesario, la ESPEN contempla los suplementos nutricionales orales como siguiente paso, siempre con la pauta de un profesional.

Sabor metálico y cambios en el gusto

Es de los efectos más desconcertantes: la carne sabe amarga o metálica y lo que antes olía bien ahora molesta. Lo que propone el NCI:

  • Come con cubiertos de plástico si notas sabor a metal, y cocina en recipientes de vidrio en lugar de metálicos.
  • Si la carne sabe o huele raro, prueba con pollo o pavo.
  • Marina carnes y pescados y usa hierbas aromáticas (albahaca, orégano, romero) para dar más sabor.
  • Prueba sabores ácidos como el limón o el vinagre, salvo que tengas llagas en la boca.
  • Mantén la boca limpia: cepillarte los dientes mejora el sabor de la comida.

La buena noticia, según el NCI: estos cambios a menudo mejoran mucho cuando termina el tratamiento.

Llagas en la boca (mucositis) y boca seca

Cuando la boca duele, la textura importa tanto como el alimento. Las pautas de la AECC:

  • Elige texturas suaves y jugosas: purés, cremas, guisos tiernos, tortillas, yogures, batidos.
  • Evita lo ácido (tomate, pimiento, kiwi, fresas, naranja) y lo seco o fibroso (patatas fritas, tostadas, galletas, frutos secos, carnes fibrosas).
  • Evita las bebidas alcohólicas, ácidas o con gas.
  • Chupar un cubito o hielo picado antes de comer puede aliviar la boca, salvo que recibas oxaliplatino u otro tratamiento que te haga sensible al frío.
  • Si tienes la boca seca, añade aceite de oliva a los platos para lubricarlos y prioriza las preparaciones con salsa o caldo.
  • Bebe a sorbos durante todo el día y cuida la higiene de la boca.

Distinto es el frío para prevenir la mucositis: las guías MASCC/ISOO de 2020 lo recomiendan con 5-fluorouracilo en bolo (hielo en la boca durante la infusión) y con melfalán a dosis altas antes de un trasplante autólogo. Lo pauta tu equipo, y no se usa si el tratamiento incluye oxaliplatino. No lo hagas por tu cuenta.

El NCI recomienda revisarte la boca cada día y avisar a tu médico si aparecen llagas, manchas blancas o zonas rojas e hinchadas: cuanto antes se traten, mejor.

Diarrea

  • Bebe mucho, alrededor de 2 litros al día según la AECC, a sorbos: agua, caldo desgrasado o suero oral (y las infusiones que tu equipo te haya confirmado).
  • Haz comidas pequeñas y frecuentes, a temperatura ambiente, con cocciones sencillas y poca grasa.
  • Evita la leche y los lácteos, salvo el yogur desnatado si lo toleras, y también el café, el chocolate, el alcohol y el picante.
  • Reduce la fibra (integrales, fruta cruda, verdura, frutos secos) y toma la fruta cocida o en compota: manzana asada, pera, plátano maduro, membrillo.
  • Repón sal y potasio: el NCI propone caldos, plátano y patata cocida.

Estreñimiento

  • Bebe abundante líquido; las bebidas templadas o calientes, como caldos o las infusiones que tu equipo te haya confirmado, ayudan a muchas personas.
  • Si tu equipo no te lo ha desaconsejado, aumenta poco a poco la fibra: pan y cereales integrales, legumbres, fruta y frutas desecadas. El NCI advierte de que con ciertos tipos de cáncer no conviene tomar mucha fibra, así que consúltalo antes.
  • Muévete cada día en la medida de lo posible.
  • Avisa a tu equipo si pasan 2 o 3 días sin deposición, y no tomes laxantes por tu cuenta.

Sensibilidad al frío

Con algunos tratamientos, sobre todo el oxaliplatino, el frío puede provocar hormigueo, quemazón o dolor desde las horas siguientes a la infusión, y suele pasar en unos días. Al tomar algo frío también puedes notar que cuesta tragar o respirar: si te ocurre, cuéntaselo a tu equipo. Si es tu caso, evita el hielo, los helados, los batidos y las bebidas frías, y toma la comida y la bebida a temperatura ambiente o templadas. Tu equipo te dirá si tu tratamiento lo requiere. Cuando este apartado te afecte, ignora los consejos de este artículo sobre alimentos fríos o hielo.

Seguridad alimentaria: lo que conviene vigilar

El NCI lo advierte: «Algunos tratamientos de cáncer hacen que las personas sean más propensas a tener enfermedades transmitidas por los alimentos». Por eso, durante el tratamiento conviene extremar la higiene en la cocina:

  • Lava bien la fruta y la verdura que vayas a comer cruda.
  • Cocina a fondo la carne, el pollo, el pavo y los huevos: los huevos, cuajados, y la carne, sin color rosado por dentro.
  • Toma la leche, los quesos, los zumos y los huevos solo si están pasteurizados.
  • Evita el pescado y el marisco crudos (sushi, ostras), los quesos con moho (azul, roquefort) y los frutos secos crudos: mejor sin cáscara y tostados.
  • Guarda las sobras en la nevera en cuanto termines de comer y no las tomes pasados 3 días. Ningún alimento perecedero debería pasar más de 2 horas a temperatura ambiente.
  • Descongela en la nevera o en el microondas, nunca sobre la encimera.
  • Come el arroz recién hecho, sin guardar sobras, y evita bufés y autoservicios.

Quizá te hablen de la «dieta neutropénica», una pauta más estricta para cuando las defensas están muy bajas. Un metaanálisis de 2022 concluye que no reduce el riesgo de infección ni de mortalidad en personas con cáncer y neutropenia, y una revisión sistemática aconseja seguir en su lugar las normas de manipulación segura de los alimentos de la FDA, como las de arriba. La revisión más reciente, de 2026, matiza que en algunos pacientes de alto riesgo, sobre todo tras un trasplante o con neutropenias largas por un cáncer de la sangre, puede seguir siendo prudente extremar las precauciones. Por eso, si tu equipo de oncología o de hematología te indica una pauta concreta, esa es la que vale.

Suplementos, vitaminas y pomelo: pregunta antes

Es una tentación lógica: tomar algo «para ayudar». Pero el NCI es claro: «no hay estudios que demuestren que ninguna dieta especial, alimento, vitamina, mineral, suplemento dietético, hierba o combinación de estos frenen o curen el cáncer, o eviten que vuelva», y además «algunos de estos productos podrían crear problemas al cambiar cómo funciona su tratamiento del cáncer».

La ESPEN recomienda aportar vitaminas y minerales en cantidades similares a las diarias recomendadas, y desaconseja las dosis altas si no hay una carencia concreta. Comenta siempre con tu equipo cualquier vitamina, suplemento o planta medicinal, también las infusiones de hierbas, antes de tomarla. Con las plantas hay un motivo concreto para preguntar: te lo contamos en el apartado siguiente.

Un caso concreto: el pomelo, en zumo o la fruta. Puede alterar los niveles de algunos medicamentos contra el cáncer: en los estudios aumentó la exposición al nilotinib y redujo la del etopósido. De la mayoría hay pocos estudios, pero las fichas técnicas de algunos tratamientos orales, como el nilotinib o el ibrutinib, piden evitarlo. Y su efecto se prolonga: 24 horas después todavía queda una cuarta parte, así que espaciar las tomas no basta, y con los medicamentos afectados lo indicado es evitarlo durante todo el tratamiento. Pregunta a tu oncólogo o a tu farmacéutico si alguno de tus medicamentos se ve afectado, también los que no son de quimioterapia.

Infusiones y plantas medicinales: pregunta antes de tomarlas

Cuando algo duele o no sienta bien, es natural buscar una infusión que ayude. El problema es que «natural» no significa «sin efectos». En un estudio con 316 pacientes que recibían quimioterapia intravenosa en un hospital español de referencia, el 32,3 % usaba algún tipo de medicina complementaria, la mayoría por boca y sobre todo plantas y productos naturales, y la fuente de información principal eran familiares y amigos.

Con las plantas hay un motivo concreto para preguntar. Una revisión reunió seis productos estudiados en personas por sus posibles interacciones con la quimioterapia: equinácea, ajo, ginseng, zumo de pomelo, cardo mariano e hipérico (hierba de San Juan). No todos dieron problemas, pero las pruebas más sólidas son las del hipérico: acelera las enzimas que eliminan los fármacos y redujo los niveles de medicamentos como el irinotecán o el imatinib, lo que puede restarles eficacia. La Agencia Española del Medicamento ya advirtió en 2000 de que los productos con hipérico pueden interaccionar con varios medicamentos y hacer que pierdan efecto.

Y no solo está en infusiones o complementos: en España se ha publicado el caso de un paciente trasplantado con niveles insuficientes de everólimus, un medicamento inmunosupresor, asociados a unos caramelos de herbolario con extracto de hipérico.

Además, una revisión sobre interacciones entre plantas y fármacos en oncología pide a los oncólogos que aconsejen evitar durante el tratamiento los suplementos, incluidas las hierbas, con efecto antioxidante, mientras no haya pruebas concluyentes.

¿Y las infusiones de toda la vida? Casi todos estos datos son de suplementos y extractos, y no hemos encontrado estudios ni una recomendación oficial española que diga qué infusiones son seguras durante la quimioterapia. Por eso no damos ninguna lista: sería inventarla.

Qué hacer:

  • Para hidratarte, la primera opción es el agua. También valen los caldos y el suero oral.
  • Antes de tomar cualquier infusión, planta o complemento, pregunta a tu equipo de oncología o a tu farmacéutico, aunque lo vendan en una farmacia o una herboristería.
  • Evita los suplementos y extractos de hierbas, y en especial todo lo que lleve hierba de San Juan o hipérico. Mira siempre la etiqueta.
  • Lleva a cada consulta una lista de todo lo que tomas: medicamentos, vitaminas, plantas, infusiones y «tés detox».
  • No dejes ningún medicamento por tu cuenta ni cambies la dosis porque estés tomando una planta.

Ayunos y dietas «anticáncer»: por qué no durante el tratamiento

Tras un diagnóstico llegan consejos de todas partes: quitar el azúcar, ayunar, seguir una dieta que promete resultados. Durante el tratamiento, la ESPEN recomienda no seguir pautas que restrinjan la energía en personas desnutridas o en riesgo de estarlo. Y la AECC insiste en distinguir las recomendaciones para prevenir el cáncer de las que se necesitan durante el tratamiento: no son las mismas.

En nuestra página de nutrición oncológica explicamos con más detalle por qué esos consejos suelen restar en vez de sumar.

Moverse, también durante el tratamiento

La ESPEN recomienda mantener o aumentar la actividad física durante el tratamiento para conservar la masa muscular y la capacidad física. No hace falta un entrenamiento: caminar a diario, en la medida en que te encuentres, ya cuenta. Lo que hagas, consúltalo con tu equipo.

Cuándo avisar a tu equipo médico

SituaciónCuándo avisarFuente
FiebreSi tienes 38 °C o más (o la temperatura que te haya indicado tu equipo), o escalofríos o sudores: llama enseguida a tu equipo de oncología o busca atención médica, sin esperar a ver si baja.ACS
No consigues comerSi pasan más de 2 díasNCI
Vómitos abundantesSi duran 2 díasAECC
Llagas o manchas en la bocaEn cuanto aparezcan llagas, manchas blancas o zonas rojasNCI
EstreñimientoSi pasan 2 o 3 días sin deposiciónNCI

La ESPEN recomienda intervenir desde el principio en quien puede comer pero está desnutrido o en riesgo: consejo dietético, tratamiento de los síntomas que impiden comer y, si hace falta, suplementos nutricionales. Ese consejo debe darlo un profesional formado en nutrición.

Preguntas frecuentes

¿Qué desayunar el día de la quimioterapia?

Depende de cómo te sientas. El NCI explica que algunas personas se encuentran mejor con una comida ligera o un tentempié antes del tratamiento, y otras sin comer unas horas antes. Si tienes náuseas, los alimentos secos, como una tostada o unas galletas saladas, suelen tolerarse bien.

¿Qué fruta se puede comer durante la quimioterapia?

En general, cualquiera, adaptada a cómo estés. Con llagas en la boca, mejor evitar las ácidas (kiwi, fresas, naranja). Con diarrea, mejor cocida o en compota. Y lava bien la que tomes cruda; si tu equipo te pide extremar la higiene, el NCI aconseja evitar la fruta difícil de lavar, como los frutos del bosque y las uvas.

¿Qué comer para subir las defensas durante la quimioterapia?

Las guías no hablan de alimentos que suban las defensas. Lo que el NCI relaciona con un menor riesgo de infección es comer saludable y mantener el peso desde antes del tratamiento, y lo que más protege en la cocina son las medidas de seguridad alimentaria de arriba.

¿Puedo tomar pomelo durante la quimioterapia?

Pregúntalo antes. El pomelo, en fruta o en zumo, puede alterar cómo el cuerpo procesa algunos medicamentos, así que tu oncólogo o tu farmacéutico te dirán si en tu caso conviene evitarlo.

¿Puedo tomar infusiones durante la quimioterapia?

Pregúntalo antes a tu equipo o a tu farmacéutico. Hay plantas, como la hierba de San Juan, que pueden alterar el efecto de algunos tratamientos, y no hay datos fiables que digan qué infusiones son seguras durante la quimioterapia. Para hidratarte, el agua y los caldos son la opción más segura.

¿Y cuando termine la quimioterapia?

Muchos efectos, como los cambios en el sabor, mejoran al acabar el tratamiento. A partir de ahí, la ESPEN recomienda a quienes han superado un cáncer mantener la actividad física regular y una alimentación prudente, y la AECC, seguir el patrón mediterráneo también después.

Acompañamiento nutricional durante el tratamiento

Cada tratamiento, cada fase y cada persona son distintos, y por eso estas pautas generales a veces se quedan cortas. En el Centro de Nutrición Luisa Castillo acompañamos a personas en tratamiento oncológico, siempre coordinados con su equipo médico, para ajustar la alimentación a cada síntoma y a cada momento.

Puedes ver cómo trabajamos en la consulta de nutricionista oncológico, en Barcelona o en línea desde cualquier punto de España.

Fuentes

Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de tu equipo médico. Cualquier cambio en tu alimentación durante el tratamiento, coméntalo con tu oncólogo.

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