Resistencia a la insulina: qué es, síntomas, cómo saber si la tienes y qué comer

Comida mediterránea sobre un mantel de lino: guiso de lentejas con verduras, arroz integral, ensalada de tomate y pepino, pan integral, aceite de oliva virgen extra, nueces y almendras, manzanas y una pera, yogur natural y un vaso de agua

La resistencia a la insulina es uno de esos problemas que casi nunca avisan. No duele, no se nota en el día a día y, sin embargo, es el primer paso de un camino que puede acabar en diabetes tipo 2. La buena noticia es que hay margen: en personas con la glucosa ya alterada, los ensayos clínicos más conocidos muestran que cambiar la forma de comer y de moverse reduce a menos de la mitad el riesgo de llegar a la diabetes.

No es un problema raro. El estudio Di@bet.es, el primero que midió estos trastornos en una muestra representativa de toda España, encontró que casi el 30 % de las personas estudiadas tenía alguna alteración en el manejo del azúcar. Aquí tienes qué es exactamente la resistencia a la insulina, por qué casi nunca da síntomas, cómo se detecta en una analítica y qué cambios de alimentación tienen detrás estudios de verdad, con un menú de tres días para empezar.

Qué es la resistencia a la insulina

La insulina es la hormona que fabrica el páncreas para que la glucosa de la sangre entre en las células y se use como energía. Hay resistencia a la insulina cuando las células no le hacen caso del todo. El Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de EE. UU. (NIDDK) lo explica así: se produce «cuando las células de los músculos, grasa e hígado no responden bien a la insulina y no pueden absorber la glucosa de la sangre fácilmente».

Al principio el cuerpo lo compensa: «el páncreas produce más insulina para ayudar a que la glucosa entre a las células». Por eso durante un tiempo la glucosa de la analítica puede salir normal aunque la insulina esté trabajando de más. El problema llega cuando el páncreas ya no da abasto: entonces la glucosa empieza a subir.

Resistencia a la insulina, prediabetes y diabetes tipo 2: en qué se diferencian

Son tres puntos de un mismo recorrido. La resistencia a la insulina es el mecanismo de fondo. La prediabetes es lo que aparece cuando la compensación empieza a fallar: según el NIDDK, «significa que los niveles de glucosa en la sangre son más altos de lo normal pero no lo suficientemente altos para ser diagnosticados como diabetes». Y si la glucosa sigue subiendo por encima de esos valores, el diagnóstico pasa a ser diabetes tipo 2.

Estos son los valores con los que el NIDDK define la prediabetes, en las tres pruebas habituales:

PruebaValores de prediabetes
Hemoglobina glicosilada (A1C)De 5,7 a 6,4 %
Glucosa en ayunasDe 100 a 125 mg/dl
Glucosa a las 2 horas de la prueba de tolerancia oralDe 140 a 199 mg/dl

En España, el estudio Di@bet.es (datos de 2009-2010) encontró un 13,8 % de personas con diabetes, y más de cuatro de cada diez no lo sabían (un 6,0 % del total). Otro 14,8 % tenía la glucosa en ayunas alterada, la tolerancia a la glucosa alterada o las dos cosas: lo que hoy llamamos prediabetes. El seguimiento de esa misma cohorte, publicado en 2020, mostró que algo más de 6 de cada 100 personas seguidas (un 6,4 %) desarrolló diabetes en 7,5 años: unos 11,6 casos por cada 1.000 personas y año, ajustado a la población española. Los principales factores de riesgo fueron tener prediabetes al inicio, la edad, ser hombre, la obesidad general y la abdominal, y los antecedentes familiares de diabetes.

Síntomas de la resistencia a la insulina: por qué casi nunca avisa

Es la pregunta que más se busca y la respuesta honesta es corta: normalmente no da síntomas. El NIDDK lo dice con todas las letras: «La resistencia a la insulina y la prediabetes usualmente no presentan síntomas». Por eso no se descubre por cómo te sientes, sino en una analítica, muchas veces hecha por otro motivo.

Desconfía de las listas largas de «señales» que circulan por internet. Lo que sí está descrito es una señal en la piel, y conviene conocerla.

Acantosis nigricans: la señal que sí se ve

Algunas personas con resistencia a la insulina tienen, en palabras del NIDDK, «la piel oscurecida en la axila o en la parte posterior y lados del cuello, una afección llamada acantosis nigricans». A veces aparecen también pequeños «papilomas cutáneos» en esas mismas zonas.

Es una pista de lo que pasa por dentro. Si lo ves en ti o en un familiar, coméntalo con tu médico y pide que te miren la glucosa y, si lo considera, la insulina.

Causas y factores de riesgo

No se conoce una única causa. El NIDDK reconoce que los investigadores no entienden del todo qué la provoca, «pero piensan que el exceso de peso y la falta de actividad física son factores principales». Y concreta dónde importa el peso: los expertos creen que la obesidad, «especialmente demasiada grasa en el abdomen y alrededor de los órganos, llamada grasa visceral, es una causa importante de resistencia a la insulina».

Además, tienen más probabilidad de desarrollar resistencia a la insulina o prediabetes, según la misma fuente, las personas con:

  • Sobrepeso u obesidad, e inactividad física.
  • 45 años o más.
  • Un padre, una madre, un hermano o una hermana con diabetes.
  • Tensión alta o colesterol alterado.
  • Antecedentes de diabetes gestacional, de enfermedad cardiaca o de ictus.
  • Síndrome de ovario poliquístico (SOP).

Y hay otras cosas que pueden contribuir: algunos medicamentos (los glucocorticoides, algunos antipsicóticos y algunos fármacos para el VIH), trastornos hormonales como el síndrome de Cushing o la acromegalia, y los problemas de sueño, «especialmente la apnea del sueño».

Resistencia a la insulina y síndrome de ovario poliquístico

La resistencia a la insulina es muy frecuente en el síndrome de ovario poliquístico (SOP), también en mujeres delgadas: según la guía internacional de 2023, la presentan alrededor del 75 % de las mujeres delgadas con SOP y el 95 % de las que tienen un IMC por encima de 25. La guía la reconoce como parte del cuadro metabólico, pero no recomienda medirla con análisis de insulina, porque tienen poca utilidad clínica. Lo que sí se valora es la glucosa: la prueba de elección es la sobrecarga oral de glucosa de 75 g, sea cual sea el peso; si no puede hacerse, la glucosa en ayunas o la hemoglobina glicosilada (A1C), que son bastante menos precisas. Qué prueba pedir lo decide tu médico. Es algo que tratamos en la consulta de nutricionista especialista en SOP.

Cómo saber si tienes resistencia a la insulina

Como no da síntomas, la única forma de saberlo es una analítica. Lo habitual es mirar la glucosa en ayunas y la hemoglobina glicosilada (A1C), y en algunos casos la insulina en ayunas o una prueba de tolerancia oral a la glucosa. Qué pruebas pedir lo decide tu médico.

El índice HOMA: qué es y cómo leerlo

Con la glucosa y la insulina en ayunas se puede calcular el índice HOMA (o HOMA-IR), un modelo publicado en 1985 que estima cuánta resistencia a la insulina hay. Sus propios autores advierten de su límite: la precisión es baja, con un coeficiente de variación del 31 % para la resistencia a la insulina (Matthews y cols., 1985). Es una estimación útil, no una prueba definitiva.

Tampoco hay un número mágico. Los puntos de corte salen de estudios concretos: en uno del Hospital Clínico Universitario de Valencia con 65 personas con la glucosa normal, el límite a partir del cual se consideraba resistencia a la insulina fue un HOMA de 2,6, que correspondía a una insulina en ayunas de 12 mU/l (Ascaso y cols., 2003). Por eso el resultado lo interpreta tu médico junto con el resto de la analítica, tu peso, tu cintura y tus antecedentes.

Cómo mejorar la resistencia a la insulina: lo que dicen los estudios

Aquí está la parte que más interesa, y la que tiene mejores pruebas. Tres ensayos clínicos con personas con la glucosa alterada o con alto riesgo cardiovascular, uno de ellos en España, compararon qué pasaba si cambiaban su forma de comer y de moverse:

EstudioQuién participóQué hicieronResultado
Programa de Prevención de la Diabetes (EE. UU., 2002)3.234 personas con la glucosa alteradaPerder al menos un 7 % del peso y hacer al menos 150 minutos de actividad física a la semanaUn 58 % menos de diabetes que con placebo en 2,8 años de media
Estudio finlandés de prevención (2001)522 personas con sobrepeso e intolerancia a la glucosaConsejo individual para perder peso, reducir la grasa total y la saturada, y aumentar la fibra y la actividad físicaA los 4 años tenía diabetes el 11 %, frente al 23 % del grupo control
PREDIMED-Reus (España, 2011)418 personas sin diabetes y con alto riesgo cardiovascular (hombres de 55 a 80 años y mujeres de 60 a 80)Dieta mediterránea con aceite de oliva virgen (1 litro a la semana) o con frutos secos (30 g al día), sin contar caloríasUn 52 % menos de diabetes que con una dieta baja en grasa

Tres ideas que salen de esa tabla:

  • Funciona, y mucho. En el Programa de Prevención de la Diabetes, el grupo que cambió su estilo de vida tuvo 4,8 casos de diabetes por cada 100 personas al año, frente a 11,0 en el grupo placebo.
  • No hace falta perder muchísimo peso. El NIDDK resume la lección de ese programa así: «perder entre un 5 a 7 por ciento de su peso inicial ayudó a reducir la probabilidad» de desarrollar diabetes.
  • La calidad de lo que comes cuenta por sí misma. En PREDIMED-Reus, según sus autores, la reducción del riesgo se produjo sin cambios significativos de peso ni de actividad física.

Cuánto peso es un 5-7 %

En kilos, para que te hagas una idea:

Si pesasUn 5 % sonUn 7 % son
70 kg3,5 kg4,9 kg
85 kg4,3 kg6,0 kg
100 kg5,0 kg7,0 kg

Si tu objetivo principal es perder ese peso de forma sostenible, en el centro lo trabajamos desde la consulta de pérdida de peso.

Moverse: 150-300 minutos a la semana, y algo de fuerza

En el Programa de Prevención de la Diabetes, moverse era la mitad del objetivo. La Organización Mundial de la Salud (directrices de 2020) recomienda a los adultos entre 150 y 300 minutos de actividad aeróbica moderada a la semana, o entre 75 y 150 de actividad vigorosa, y ejercicios de fuerza de los grandes grupos musculares al menos 2 días a la semana. Repartidos, 150 minutos son unos 30 minutos cinco días a la semana, por ejemplo caminando a buen ritmo.

¿Y la medicación?

En el Programa de Prevención de la Diabetes, la metformina redujo la aparición de diabetes en un 31 % frente a placebo, menos que el cambio de estilo de vida (58 %). El NIDDK recoge que «tomar metformina, un medicamento usado para tratar la diabetes, podría retrasar la diabetes». Que te convenga o no lo decide tu médico; la alimentación y el ejercicio siguen siendo la base en cualquier caso.

Hoy existen además fármacos para el tratamiento de la obesidad. En el ensayo SURMOUNT-1, personas con obesidad, o con sobrepeso y alguna complicación asociada, que además tenían prediabetes y recibieron tirzepatida durante tres años, desarrollaron diabetes tipo 2 en un 1,3 % de los casos, frente al 13,3 % con placebo. Tras 17 semanas sin tratamiento, la proporción subió al 2,4 % (13,7 % con placebo). Es un medicamento sujeto a prescripción médica, y el ensayo lo financió el fabricante (Eli Lilly). La Asociación Americana de Diabetes (ADA), en sus Standards of Care 2026, recomienda ofrecer programas de prevención de la diabetes a los adultos con alto riesgo de diabetes tipo 2 y, en los que tienen sobrepeso u obesidad, fija como objetivo perder y mantener al menos un 5-7 % del peso inicial. Que te convenga o no un fármaco lo decide tu médico; la alimentación y la actividad física siguen siendo la base en cualquier caso.

Qué comer si tienes resistencia a la insulina

La guía europea de 2023 sobre alimentación y diabetes (EASD), que incluye la prevención de la diabetes tipo 2, resume sus mensajes clave así: consumir alimentos vegetales poco procesados y reducir al mínimo la carne roja y procesada, la sal, las bebidas azucaradas y los cereales refinados. La misma guía insiste en que hay una variedad de alimentos y de patrones de alimentación adecuados: no hay alimentos mágicos, se trata de cambiar qué ocupa el plato.

Lo que conviene que esté en tu día a día

Los alimentos que la guía europea pone por delante:

  • Cereales integrales en lugar de refinados: pan, pasta y arroz integrales, avena.
  • Verduras y hortalizas.
  • Fruta entera, mejor que en zumo.
  • Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias.
  • Frutos secos y semillas: en PREDIMED-Reus, un grupo tomaba 30 g de frutos secos al día.
  • Aceites vegetales no tropicales, como el aceite de oliva virgen extra, que es la grasa de la dieta mediterránea.

Qué no comer con resistencia a la insulina

Más que prohibidos, son alimentos que la guía europea pide reducir al mínimo:

  • Bebidas azucaradas: refrescos y bebidas con azúcar añadido.
  • Cereales refinados: pan blanco, bollería, galletas y cereales de desayuno azucarados.
  • Carne roja y carne procesada: embutidos, salchichas, hamburguesas industriales.
  • Sal: la guía habla de reducir el sodio.

No hace falta que el cambio sea de golpe. Puedes empezar por uno solo: agua en lugar de bebidas azucaradas, o pan integral en lugar de blanco.

Menú para la resistencia a la insulina: 3 días

Un ejemplo para una persona adulta, hecho con los alimentos que recomienda la guía europea: cereales integrales, legumbres, verdura, fruta entera, frutos secos y aceite de oliva, sin bebidas azucaradas ni carne procesada. Las cantidades dependen de cada persona, así que tómalo como una forma de organizar el plato, no como una dieta cerrada. Para beber, agua.

Día 1

  • Desayuno: Tostada de pan integral con aceite de oliva virgen extra y tomate, y una pieza de fruta entera
  • Media mañana: Un yogur natural sin azúcar con un puñado de nueces
  • Comida: Lentejas guisadas con verduras y arroz integral, y ensalada verde
  • Merienda: Una manzana y un puñado de almendras
  • Cena: Merluza al horno con calabacín y pimiento asados, y pan integral

Día 2

  • Desayuno: Copos de avena con yogur natural sin azúcar, fruta troceada y semillas de lino
  • Media mañana: Una pera y un puñado de avellanas
  • Comida: Garbanzos salteados con espinacas y huevo duro, y ensalada de tomate
  • Merienda: Hummus con bastones de zanahoria y pepino
  • Cena: Tortilla de calabacín y cebolla con ensalada verde y pan integral

Día 3

  • Desayuno: Tostada de pan integral con aguacate y una naranja entera
  • Media mañana: Un yogur natural sin azúcar con frutos rojos
  • Comida: Pasta integral con verduras salteadas y atún, aliñada con aceite de oliva virgen extra
  • Merienda: Un puñado de nueces y una mandarina
  • Cena: Pechuga de pollo a la plancha con alubias blancas y verduras al vapor

Cuando la resistencia a la insulina no viene sola

La resistencia a la insulina comparte factores de riesgo con otros problemas metabólicos. El NIDDK explica que las personas con síndrome metabólico, «una combinación de presión arterial alta, niveles anormales de colesterol y una cintura grande», tienen más probabilidad de tener prediabetes. Y si además te han hablado de hígado graso (hoy llamado esteatosis hepática metabólica, EHmet, el nombre de consenso en España para lo que en inglés se llama MASLD), merece la pena mirarlo todo junto.

Es justo lo que hacemos en la consulta de salud metabólica: en lugar de una pauta para el azúcar, otra para el colesterol y otra para la tensión, una sola forma de comer que tenga en cuenta todo a la vez.

Preguntas frecuentes

¿Qué desayunar con resistencia a la insulina?

Algo que combine cereal integral, proteína o grasa saludable y fruta entera: una tostada de pan integral con aceite de oliva y tomate, copos de avena con yogur natural sin azúcar y fruta troceada, o una tostada integral con aguacate. Lo que conviene dejar fuera son la bollería, los cereales azucarados y los zumos.

¿La resistencia a la insulina se nota en el cuerpo?

Casi nunca. La señal visible más reconocida es la acantosis nigricans, la piel oscurecida en el cuello o las axilas. Lo que sí se relaciona con ella es la grasa abdominal: el NIDDK señala la grasa en el abdomen y alrededor de los órganos como una causa importante.

¿Es lo mismo resistencia a la insulina que prediabetes?

No. La resistencia a la insulina es el mecanismo de fondo y puede estar presente con la glucosa todavía normal, porque el páncreas lo compensa. La prediabetes es cuando la glucosa ya sale por encima de lo normal, de 100 a 125 mg/dl en ayunas, sin llegar a diabetes.

¿Cuánto peso tengo que perder para notar mejoría?

En el Programa de Prevención de la Diabetes bastó con perder entre un 5 y un 7 % del peso inicial para reducir el riesgo. En una persona de 85 kg son unos 4-6 kilos. Y en PREDIMED-Reus el riesgo bajó incluso sin cambios importantes de peso, solo con la dieta mediterránea.

¿El índice HOMA alto significa que tengo diabetes?

No. El HOMA estima la resistencia a la insulina, no diagnostica la diabetes, que se diagnostica con la glucosa y la A1C. Además es una estimación poco precisa y sus puntos de corte cambian según el estudio. Un HOMA alto es una razón para revisar tu alimentación y tu actividad con un profesional, no para alarmarte.

Si tu analítica ya te ha dado un aviso, hablemos

La resistencia a la insulina es el mejor momento para actuar: todavía no es diabetes y los cambios funcionan. Lo difícil no es saber qué hay que hacer, sino sostenerlo en tu vida real, con tus horarios, tus gustos y lo que ya has intentado antes.

En el Centro de Nutrición Luisa Castillo lo trabajamos desde la consulta de salud metabólica, en Barcelona o en línea desde cualquier punto de España. Y como es un problema del metabolismo, no lo hacemos solos: en el equipo del centro hay un médico endocrino.

Fuentes

Este contenido es informativo y no sustituye a una valoración médica individual. El diagnóstico de la resistencia a la insulina, la prediabetes o la diabetes, y cualquier tratamiento, los hace tu médico.

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